
A veces las mujeres nos ponemos weonas, para qué mentir.
Basta con vernos. Siempre nos hacemos un mar de una gota de agua o nos pasamos rollos del porte de un camote con respecto a lo más mínimo. Personalmente, yo soy de esas mujeres que se pasan rollos por todo, que se urjen sin motivos y que cuando tienen motivos se urjen al borde de una crisis gastrointestinal del porte de la muralla China.
Esta semana ha sido de esas donde una se pasa más rollos todavía, debe ser porque mi novio se fue y lo extraño o simplemente porque ando hormonal. Para hacer el cuento más entretenido, empezaré con mi serio problema de identidad a causa de una fémina de dudosas intenciones, que se llama Paula. Esta señorita siempre me ha traído dolores de guata y supongo que yo a ella de cabeza porque aunque eramos bien amigas pasaron cosas que nos hicieron darnos cuenta que no podemos estar cerca sin quitarnos los ojos. El caso es que últimamente he notado ciertas similitudes entre su corte de cabello, sus fotos, la manera en que escribe en sus nexos de internet... Cosas que espero yo que sean pasadas de rollo mías porque Dios me salve si la chiquilla tuvo la idea de tomarse mi identidad prestada... Aunque este hecho es mínimo me tiene emputecida y díganme, mujeres mías, ¿Nunca les ha llegado una extirpadora de personalidad?
Pongámoslo así, en el colegio, alguna niña que las idolatrara al punto de transformarse en ustedes, adquirir de algún modo místico sus gustos o simplemente hacerse amiga de sus amigos para luego robarlos vilmente... Yo creo que a más de una nos pasó eso y generalmente nuestra respuesta es la peor. De todas las opciones o nos quedamos calladas o nos enojamos con todo el mundo y ahí viene él: "Si a ti no se te puede decir nada", frase que estoy segura que odiamos en común porque no es que no nos puedan decir las cosas, es que por la xuxa, hay que saberlas decir si la wa no es ir tanteando terreno para ver cuando la cagamos hablando (Y si fui muy chucheta en esa linea es porque lo amerita)
Y entrando entonces al tema de las suceptibilidades... ¿Por qué a veces somos tan suceptibles? ¿Es que tenemos una especie de radar de cosas que nos bajoneen para absorverlas cual esponja el agua? Lo peor es que esta cualidad de absorción sólo la usamos con cosas malas, porque cuando pasa algo bueno olvídense que nosotras vamos a aceptarlo y siempre nos terminamos achicando delante de otros... Igual pasa cuando nos hacen daño o andamos mal y peleamos con alguien... ¿Por qué siempre nos culpamos del asunto?, si sabemos que no estamos en nuestro estado óptimo y , generalmente, las personas también se dan cuenta es obvio que la culpa va a ser de todos, porque todos la cagamos, así de simple.
Finalmente y para no alargarme tanto, pienso que sí, de repente soy más insegura que la xuxa y siempre miro lo peor de mí, y que debo cambiar en cierta medida esto, pero hasta ese entonces, ¿Se pueden enojar conmigo por pedirles que me confirmen weas que obviamente sé? jajajaja...


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